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Querida soledad, ¿por qué te despreciamos tanto?

En términos sociales la soledad significa “estar solo sin acompañamiento de una persona u otro ser vivo.” Es verdad que no hay nadie alrededor, sin embargo, me parece que hay un elemento que no se define. Soledad también es estar con uno mismo, no completamente solo.

Nos cuesta tanto estar sin alguien… cuando el problema está en sentirse solo… Esa necesidad de compañía que nos ata a personas que nos pueden hacer sentir ese mismo vacío, buscando quién nos acompañe, que nos inspire, que nos dé cariño, confianza y, sobre todo, que nos saque de nuestra realidad que no queremos vivir. Nos encontramos personas que nos hacen sentir a veces igual o peor ( aunque momentáneamente bien). Y la verdad es que si nos tenemos a nosotros mismos, el concepto cambia en su totalidad. Queremos y luchamos por tener ese lugar en el mundo que nos recuerde que somos importantes, y ese esfuerzo nos genera una herida que agota y nos lleva al desencuentro.

Toda historia tiene un desencuentro con algo y con alguien, y ese “alguien ” puedes ser tú mismo. Dejas de reconocerte por la distancia que tienes con lo que eres y se genera un juego de adaptacion en el que solemos querer modificar a los demás a nuestro favor. Ya no observamos con curiosidad nuestro entorno e interior, sino que juzgamos. Si sientes o has sentido que los demás te hacen ser quien eres, cuando se vayan probablemente olvidarás y perderás la conexión con lo que conocías de ti.

La mente se dispara y nos perdemos en ella, intentamos convencer a los demás y a nosotros mismos para evitar el momento de encontrarnos con nuestra verdad. ¿Cuántas veces, y tal vez sin darnos cuenta, dejamos de ser para no estar solos? Y esa vendría siendo la peor Soledad; esa en la que no cuentas contigo.

Ya no se trata de recordar sino de experimentar lo que conocías y desconoces. Igual que cuando conocemos a otra persona, para poder establecer una conversación con nosotros, podemos comenzar haciéndonos preguntas. Solo te escuchas tú. Sé sincero/a. Las excusas cortan el camino. Plantéate lo que piensas de las cosas mas cotidianas hasta las que jamás te has cuestionado, y descubre cosas nuevas.

Siempre buscamos lo que queremos escuchar en esos momentos para sentirnos mejor y poder arrancar con mayor fuerza. Por eso te propongo preguntarte y que, a la vez, te propongas a ti mismo conectar con tu ahora y tus posibilidades, en vez de conectar con la historia que ya pasó y que no acontece en tu vida actual. Ya tendrás tiempo para curarlo y de, aún mas importante, entenderlo.

La mayoría de las veces, la solución no está en que la situación cambie, sino aceptar la realidad y buscar más en ella. Lo que ocurre fuera habla de lo que ocurre dentro y pagamos un precio muy alto para salir de la realidad que nos produce dolor. Dirige tus energías a ser esa persona que crees necesitas fuera, porque nadie sabe mejor que tú lo que realmente necesitas. Y nadie está más capacitado que tú para proporcionártelo, lo sepas o no.

Yo he escuchado repetidamente que tenemos que cambiar la forma de ver las cosas y que nuestra perspectiva es la que está equivocada pero, sinceramente, siempre me quedo igual, porque cuando estamos en esta situación, sabrá Dios lo que significa.

Lo primero que puedo decir y que en experiencia propia logré ver con consciencia, es que éste vacío se llena con uno mismo. Estar solo no es triste, es un aviso de que te están facilitando el encuentro contigo, el poder re inventarte y la oportunidad de estar acompañado por ti. Aprendes a desaprender y comprendes lo que siempre te han intentado explicar – ademas de darle tú, el significado que experimentas – siendo este el verdadero placer.

Con el tiempo podrás repetirte que no te gusta estar solo, pero lo estás también por comodidad. La clave esta en no confundirse, de lo que haces con la soledad, si la aprovechas, aunque quieras huir de ella en un principio o si te estancas en ella y te pierdes aun más. Es uno de los procesos de vida mas hermosos y el que yo más agradezco. De otra forma no hubiese podido experimentar mi propia realidad, que pude transformarla y adaptarla a quien hoy soy, porque se dejó de tratar sólo de los demás, ahora me incluía y empezaba por mi.

La necesidad habla de la esencia y te pone en contacto contigo. Conocerás a la persona más importante de tu vida, a ti.

¡Que comience el viaje!

Por Karen Truzman. 18 años. Alumna del Instituto de la Inspiración. Esfera 1 – Madrid. Promoción 2015 – 2016  / truzmank@gmail.com