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Recordé que el dolor es un trampolín a la sabiduría y que este puede vivirse sin sufrimiento. Que cuando me permito poner todo de mi parte para recibir lo que me quieren dar me siento en equilibrio con el intercambio. Que no siempre obtendremos el resultado esperado de nuestras acciones pero sí, siempre, una experiencia, un aprendizaje.

Hace poco recordé también que cuando mis decisiones y acciones estaban propulsadas por el amor, en vez de por el miedo, me siento en plena armonía con mi Ser. Que al vincular el amor a la acción y no al resultado me sitúo de una manera mas pro activa y enriquecedora frente al mundo, frente a la vida. Que los verbos HACER y TENER no tienen sentido propio sin el SER.

Que precisamente lo que no quiero mostrar al mundo es lo que está demandando a gritos que sea sanado, comprendido, aceptado y compartido. Que mi relación con el mundo es libre y que cuando la hago consciente descubro la belleza de las mas pequeñas cosas.

Recordé también que el esfuerzo tan grande que hacemos por tener un lugar en el mundo se convierte en gozo cuando descubres que tu lugar se encuentra en la Unidad, en sintonía con el Todo. Que el miedo mental no es real, no está aquí y ahora y que, deprimirse, es una acción no una emoción. Que todo ser humano necesita Autonomía, Identidad, Seguridad y Apoyo y que, generalmente, lo busca desesperadamente en el mundo externo. Pero que cuando descubres que eres todo eso, dejas de buscarlo fuera para reconocerlo e incrementarlo en ti mismo.

No hace mucho me puse a recordar que el ser humano es todo Bondad, Virtud y Belleza, solo que, a veces, se pierde en su inocente torpeza y se deja inundar por el Miedo, el Odio o la Rabia, impidiéndole volar y ascender hacia nuevas dimensiones de consciencia. Que cuando ponemos consciencia y amor la defensa mental se destruye y emerge la Verdad. Que la madurez es eso que ocurre cuando te instalas gozosamente en el cambio. Que aquello de lo que me creo incapaz es precisamente lo que pone en alerta a todo mi potencial para que me ponga en acción. Que cuanto más conecto con mi esencia, más el mundo siente la necesidad de conectarse conmigo.

Recordé sin mucho esfuerzo y con gran vehemencia que lo que tenemos y no lo damos se pierde para siempre. Y es que somos pura química, pura matemática y a la vez vibración y poesía, porque puedo comprender algo en el plano racional pero, para hacer que eso pase a mi experiencia, necesito un entrenamiento. Que la vida tiende al progreso y al desarrollo porque se expande y tu formas parte de esa sinergia.

Y cuando recordé, pude comprobar que cuando hay una voluntad firme de ir “ahí”, hay puertas que se abren en constante sintonía. Que lo que sucede es totalmente neutro, y mi libertad consiste en elegir la polaridad adecuada en la que yo percibo lo que pasa, porque el modo en el que yo vivo las cosas es lo que me permite ampliar el misterio de lo que yo soy. Que yo como individuo solo soy un proceso en crecimiento en dimensión del Ser. Que mi cuerpo físico atiende a lo que yo creo y materializo de mi cuerpo no tangible, ya que del creer a crear solo hay una letra de diferencia.

Que cuando pongo la atención en lo que yo Soy y no en lo que está sucediendo puedo Accionar coherentemente en lugar de dejar que me domine la Reacción. Que la limitación nos ayuda a la aceptación y la aceptación hace que todo sea más abundante.

¿Recuerdas ahora que el Miedo es solo una meta? ¿Que el Amor es un estado de conciencia? ¿Que la coherencia en ti te ayuda a ser eficiente en tu relación y comunicación con el mundo? ¿Que eres abundantemente carente si permites que el Miedo, la Depresión y la No Acción te inunden y dirijan? ¿Que sólo en la verdadera y esencial conexión contigo y con el otro encontrarás abundancia de sentido?

Yo, hace poco que recordé todo esto, y elijo ser eficiente y auto consciente. Espero que, solo cuando estés preparado, preparada, tú también puedas recordar todo esto. Confía en ti. Yo ya lo hago.

Sé que ese momento llegará, o quizá, está siendo ahora ese mismo instante.

Por Carla León, 21 años. Alumna del Instituto de la Inspiración. Esfera 1, Madrid. Promoción 2015 – 2016.